El Sistema de Índices de Precios Mayoristas de INDEC mostró en abril una aceleración importante en los costos de la economía, con un aumento mensual de 5,2% en el IPIM. El dato vuelve a encender alertas en sectores productivos que dependen de insumos básicos y energía.
El informe refleja que los productos nacionales aumentaron 5,3%, mientras que los importados avanzaron 2,5%. La diferencia muestra que la presión inflacionaria continúa concentrándose principalmente en la estructura local de costos.
Dentro de los productos nacionales, el mayor impacto vino nuevamente de petróleo crudo y gas. El rubro registró un salto mensual de 22,9%, con fuerte incidencia sobre el índice general mayorista.
También sobresalió el incremento de los productos refinados del petróleo, que avanzaron 13,6% en abril. El dato impacta de forma transversal sobre transporte, logística y actividad industrial.
Las sustancias y productos químicos mostraron una suba mensual de 5,1%, mientras que caucho y plástico aumentaron 7,4%. Ambos sectores son proveedores centrales de múltiples cadenas manufactureras.
En contraste, algunos segmentos industriales mostraron variaciones más moderadas o incluso negativas. Máquinas y equipos cayó 0,1%, mientras que vehículos automotores y repuestos retrocedieron 1% en el mes.
El índice de precios básicos del productor (IPP), que mide valores percibidos por productores locales, aumentó 4,8% mensual. Allí se destacó la fuerte suba de los productos primarios.
Los productos primarios avanzaron 7,5% en el IPP y 9,8% en el IPIM. El comportamiento refleja la presión que todavía generan materias primas energéticas y extractivas sobre la economía.
Dentro de ese grupo, petróleo crudo y gas acumula un incremento de 62,3% en lo que va del año. Es uno de los mayores aumentos registrados en toda la estructura mayorista.
Los alimentos y bebidas subieron 2,2% en abril y acumulan 9,5% en el año. Aunque el ritmo aparece más moderado que en energía, sigue impactando sobre industrias vinculadas al consumo masivo.
En términos interanuales, el IPIM registra un incremento de 30,8%, mientras que el IPP llega a 30,9%. Los niveles muestran una desaceleración respecto de años anteriores, aunque todavía elevada para procesos productivos de largo plazo.
El informe también muestra que los productos importados subieron menos que los nacionales. La variación interanual de importados fue de 17,5%, claramente por debajo de los bienes producidos localmente.
Esa diferencia puede reforzar tensiones competitivas para algunos sectores fabriles, especialmente en ramas expuestas a importaciones y con dificultades para trasladar costos al mercado interno.
Otro dato relevante es que los productos metálicos básicos registran caída acumulada de 2,4% en el año. El comportamiento refleja cierta debilidad en algunos segmentos industriales vinculados a construcción y actividad metalúrgica.
La lectura industrialista del informe deja un escenario mixto: desaceleración inflacionaria general, pero persistencia de fuertes aumentos en energía, combustibles e insumos difundidos. Para buena parte de la industria argentina, el principal desafío sigue siendo sostener competitividad en un contexto de costos todavía muy inestables.








