El costo de la construcción en el Gran Buenos Aires aumentó 2,7% en mayo respecto de abril y acumuló un incremento de 12,8% en los primeros cinco meses de 2026, de acuerdo con el Índice del Costo de la Construcción (ICC) difundido por el INDEC. En la comparación interanual, la suba alcanzó el 29%.
El incremento mensual estuvo impulsado principalmente por la mano de obra, que registró una variación de 3,5%, mientras que los gastos generales avanzaron 4,0% y los materiales aumentaron 1,6%. La mayor incidencia sobre el resultado del mes correspondió al componente laboral.
Según explicó el organismo estadístico, el aumento de la mano de obra refleja el acuerdo salarial alcanzado por la UOCRA y homologado durante abril, cuyos efectos comenzaron a impactar plenamente en mayo tanto sobre los salarios como sobre algunos componentes de los gastos generales.
En el capítulo de gastos generales también incidieron las actualizaciones tarifarias de electricidad, los nuevos valores de agua y cloacas y la adecuación de los costos de conexión de gas, factores que explican que este rubro haya mostrado la mayor variación entre los tres grandes componentes del índice.
Dentro de los materiales, las mayores subas se observaron en productos plásticos (6,5%), productos aislantes (4,2%) y ladrillos y otros productos cerámicos (2,7%). En cambio, los precios de los vidrios (-0,4%), los ascensores (-0,2%) y el hierro para la construcción (-0,1%) mostraron estabilidad o leves bajas durante el mes.
Entre los distintos ítems de obra, el mayor incremento mensual correspondió a movimiento de tierra, con un aumento de 5,6%, seguido por otros trabajos y gastos (3,9%) y albañilería (3,3%). Las menores variaciones se registraron en instalación sanitaria y contra incendios (1,1%), ascensores (-0,2%) y vidrios (-0,4%).
Los datos del INDEC muestran además que la construcción continúa transitando un escenario de aumentos moderados en comparación con los registrados durante 2024, aunque con una composición distinta, donde los costos laborales y de servicios regulados adquieren un mayor protagonismo que los materiales.
Este comportamiento del índice se produce en un contexto de recuperación gradual de la actividad del sector. El último informe de la Cámara Argentina de la Construcción señaló que, tras la fuerte contracción registrada el año pasado, comenzaron a observarse señales de estabilización impulsadas por la reactivación de algunas obras privadas, el desarrollo de proyectos vinculados a la energía y la minería y una mejora en determinados segmentos de la inversión productiva.
No obstante, la entidad advirtió que la recuperación continúa siendo heterogénea y que persisten importantes diferencias entre regiones y especialidades, mientras la obra pública nacional mantiene niveles de ejecución considerablemente inferiores a los de años anteriores.
En ese escenario, la evolución del costo de construcción adquiere especial relevancia para empresas constructoras, desarrolladores inmobiliarios y proveedores de insumos, que continúan ajustando presupuestos y contratos en función de la dinámica de los salarios, las tarifas y los materiales.
Para el sector privado, la moderación relativa de los materiales constituye un factor que contribuye a mejorar la previsibilidad de los costos, aunque el peso creciente de la mano de obra y de los servicios regulados mantiene elevada la presión sobre los presupuestos de obra.
Con un incremento acumulado de 12,8% en los primeros cinco meses del año y una variación interanual del 29%, el índice del costo de la construcción continúa siendo uno de los principales indicadores para medir la evolución de los costos del sector y proyectar la rentabilidad de los nuevos desarrollos inmobiliarios y de infraestructura.









