La actividad industrial habría registrado en junio una caída interanual cercana al 1,8%, según las estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU), revirtiendo la incipiente recuperación observada en algunos meses y consolidando un escenario de bajo dinamismo para el sector manufacturero.
En la comparación con mayo, la industria tampoco logró mostrar una mejora. La estimación del CEU marca una leve baja desestacionalizada del 0,2%, reflejando que el nivel de actividad permanece prácticamente estancado y sin un impulso generalizado.
Los indicadores adelantados exhibieron un comportamiento heterogéneo. Hubo mejoras puntuales en algunos rubros, pero insuficientes para modificar el panorama general de una industria que continúa operando por debajo de sus niveles históricos.
La construcción volvió a ser uno de los sectores más afectados. Los despachos de cemento retrocedieron 2,7% frente a mayo y el Índice Construya cayó 2%, manteniéndose ambos muy por debajo de los registros de 2022.
También persistieron las dificultades en ramas industriales clave. La metalmecánica disminuyó 0,3% mensual y la producción de acero retrocedió 4,6%, evidenciando que la recuperación sigue siendo frágil en actividades estrechamente ligadas a la inversión.
La industria automotriz logró sostener su producción respecto de mayo, con una leve suba del 0,2%. Sin embargo, continúa siendo uno de los sectores con peor desempeño interanual, con una caída acumulada del 18,3% frente al mismo período de 2025.
Entre los indicadores positivos sobresalió el aumento de 1,4% en la demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales, señal de una mejora en parte del entramado fabril. También crecieron los patentamientos de maquinaria industrial, aunque todavía permanecen por debajo de los niveles observados el año pasado.
En el frente externo aparecieron algunas noticias alentadoras. Las exportaciones hacia Brasil aumentaron 15,6% respecto de mayo, impulsadas por mayores ventas de productos primarios, aluminio, combustibles y automóviles, mientras que la liquidación de divisas del complejo agroindustrial avanzó 17,9%.
Los últimos datos oficiales disponibles del INDEC, correspondientes a mayo, ya anticipaban este escenario. La producción manufacturera había caído 5,7% interanual y acumulaba un descenso del 3,1% en los primeros cinco meses del año.
El deterioro continúa concentrándose en actividades vinculadas a bienes durables, maquinaria, textiles, confecciones y automotores, mientras que sólo algunos segmentos asociados a la refinación de petróleo, el complejo agroindustrial y determinados alimentos muestran un desempeño más favorable.
De acuerdo con el CEU, el principal freno para la actividad sigue siendo la debilidad del mercado interno. Los bienes durables y semidurables fueron los que más incidieron en la caída industrial durante 2026, afectados por la menor demanda y el retroceso de sectores como automóviles y línea blanca.
Hacia adelante, el informe no anticipa un cambio de tendencia inmediato. Si bien algunos indicadores -como el consumo de energía industrial, las exportaciones a Brasil y la actividad vinculada al agro- ofrecen señales de alivio, el diagnóstico del CEU continúa siendo de escaso dinamismo productivo, por lo que la evolución del empleo industrial dependerá de que esa mejora parcial logre extenderse al conjunto de la actividad. El informe no incorpora proyecciones específicas sobre empleo para los próximos meses.









