Con un agro que mantiene un elevado nivel de actividad, el aporte creciente del sector energético y una mayor participación de las manufacturas, las perspectivas para el comercio exterior argentino continúan siendo favorables de cara al segundo semestre. Según las proyecciones de la consultora ABECEB, las exportaciones podrían acercarse a los 100.000 millones de dólares durante 2026.
En ese escenario, el superávit comercial del año se ubicaría en torno a los 21.000 millones de dólares, prácticamente el doble del registrado en 2025. Para la industria, la consolidación de este proceso resulta clave por su aporte en divisas, inversión y generación de valor agregado.
Los datos de junio confirman esa tendencia. Argentina registró un superávit comercial de 2.194 millones de dólares, casi tres veces superior al de igual mes del año pasado, acumulando además 31 meses consecutivos de saldo positivo en la balanza comercial.
En el primer semestre, el superávit alcanzó los 13.923 millones de dólares, superando no solo el resultado de igual período de 2025, sino incluso el saldo comercial obtenido durante todo ese año, que había sido de 11.320 millones de dólares.
El resultado respondió principalmente al fuerte crecimiento de las exportaciones, que aumentaron 24,5% interanual hasta 9.055 millones de dólares, mientras que las importaciones crecieron un moderado 7,3%, ampliando la diferencia entre ambas corrientes comerciales.
Desde una perspectiva industrial, volvió a destacarse el desempeño de las manufacturas. Las Manufacturas de Origen Agropecuario crecieron 31,6% y las Manufacturas de Origen Industrial avanzaron 31,4%, consolidando el aporte de los sectores de mayor valor agregado.
El complejo sojero explicó buena parte de esa mejora. Los derivados de la soja aportaron alrededor de 602 millones de dólares adicionales en exportaciones durante junio, impulsados por el fuerte crecimiento de aceites, harinas y pellets.
También sobresalió el sector energético. Las exportaciones de petróleo crudo y combustibles realizaron una contribución significativa al incremento de las ventas externas, reflejando el potencial exportador que continúa mostrando el desarrollo de los hidrocarburos.
La industria química fue otro de los sectores con mejor desempeño. Sus exportaciones crecieron con fuerza y explicaron una parte importante del avance de las manufacturas industriales durante el mes.
Del lado de las importaciones, el comportamiento continuó siendo más moderado. Aunque crecieron en valores, el incremento respondió principalmente a la suba de precios internacionales, mientras que las cantidades importadas registraron una caída interanual.
Las compras de bienes de capital, autopartes y vehículos continuaron mostrando debilidad, un dato que refleja que la recuperación de la inversión productiva todavía avanza de manera gradual, pese a algunas mejoras observadas respecto de mayo.
De mantenerse esta dinámica, el comercio exterior continuará siendo uno de los principales motores de generación de divisas para la economía argentina durante 2026, con un papel cada vez más relevante de la industria, la energía y las cadenas de valor exportadoras.









