La balanza comercial argentina se mantendría en terreno positivo durante 2026, aunque con un superávit más acotado que el observado en 2025, con proyecciones que se ubican entre 9.000 y 10.000 millones de dólares, de acuerdo a un informe difundido por la consultora ABECEB.
Del lado de las importaciones, la tendencia seguiría siendo expansiva, en línea con una economía más activa y abierta. Sin embargo, el crecimiento sería sensiblemente menor al salto registrado en 2025, en función que el impacto de la apertura comercial se concentró el año pasado.
La energía consolida su rol como nuevo motor estructural de las exportaciones, apalancada en la expansión de proyectos petroleros y gasíferos. Simultáneamente, el agro seguiría siendo un pilar clave bajo un escenario climático neutral.
El punto de partida para 2026 es un 2025 con saldo comercial positivo, pero claramente más ajustado. De hecho, el superávit acumulado fue de 11.286 millones de dólares, frente a los 18.928 millones registrados en 2024.
En diciembre, la Argentina registró un superávit comercial de 1.892 millones, por exportaciones que crecieron 5,7% interanual frente a importaciones que avanzaron 3,5%. El complejo sojero fue el principal aportante al saldo de ese mes, seguido por el sector de combustibles y energía, mientras que el sector automotriz volvió a mostrar un déficit relevante.
En el acumulado anual, el sector sojero cerró con un superávit de 18.495 millones y el energético con 6.663 millones, consolidando su peso en la balanza comercial. La contracara fue el sector automotriz, que registró un déficit de 8.394 millones, más del doble que en 2024, debido al fuerte aumento de importaciones y a la caída de exportaciones.
En términos geográficos, la Argentina mantuvo déficits importantes con China y Brasil, compensados por superávits con América Latina, India y otros mercados.





