Los últimos informes del INDEC muestran una dinámica de precios que vuelve a poner en tensión al entramado productivo. Tanto el costo de la construcción como los precios mayoristas registraron subas en noviembre, con comportamientos dispares entre insumos, mano de obra y bienes importados.
El Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires aumentó 2,5% mensual. La suba estuvo impulsada principalmente por la mano de obra, que creció 3,6%, mientras que los materiales avanzaron 1,4% y los gastos generales 1,8%.
El dato no es menor: la mano de obra volvió a ser el principal motor del incremento mensual, con un alza interanual superior al 44%. En un sector intensivo en trabajo, esta dinámica impacta de forma directa sobre los costos finales de obra y los márgenes empresariales.
Al desagregar por rubros, se observaron subas relevantes en albañilería, estructura, movimiento de tierra y carpintería, mientras que algunos ítems mostraron variaciones moderadas e incluso leves bajas, como ascensores y vidrios.
En términos acumulados, el costo de construir sigue avanzando por encima del 20% en lo que va del año, aun en un contexto de desaceleración general de la inflación. La construcción aparece así como uno de los sectores donde la corrección de precios sigue activa.
En paralelo, el Sistema de Índices de Precios Mayoristas mostró un aumento mensual de 1,6%. El dato relevante fue la divergencia entre productos nacionales e importados: los primeros subieron 1,8%, mientras que los importados bajaron 0,6%.
Dentro de los productos nacionales, los mayores incrementos se registraron en alimentos y bebidas, productos refinados del petróleo y manufacturas industriales, reflejando presiones de costos persistentes en la cadena productiva local.
El Índice de Precios Básicos al por Mayor, que excluye impuestos, subió 1,3% mensual, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) avanzó 1,4%. Ambos indicadores confirman que la presión no proviene solo de la carga impositiva.
En la comparación interanual, los precios mayoristas muestran aumentos cercanos al 25%, con especial incidencia de los productos manufacturados y la energía eléctrica, dos componentes clave para la industria.
El contraste entre la suba de costos internos y la baja de precios importados introduce un nuevo desafío competitivo. Para muchos sectores, la estructura de costos locales sigue creciendo más rápido que los precios de referencia externa.
La lectura conjunta de ambos informes deja una señal clara: la desaceleración inflacionaria no implica ausencia de tensiones productivas. Los costos continúan ajustándose por canales específicos, con impactos sectoriales diferenciados.
En este escenario, la evolución de los precios mayoristas y de los costos de la construcción se consolida como una variable central para anticipar decisiones de inversión, actividad y empleo en los próximos meses.





