En 2024, las exportaciones agroindustriales argentinas alcanzaron un volumen total de 101,89 millones de toneladas, representando un aumento del 56% respecto a 2023. Este crecimiento se tradujo en un valor total exportado de 47.138 millones de dólares, un 26% más que el año anterior, según datos oficiales.
El maní fue una de las estrellas del año. Con exportaciones por 1.186 millones de dólares, registró un crecimiento del 13% interanual y alcanzó la mayor superficie sembrada en la historia del cultivo: 473.976 hectáreas. Argentina lidera el ranking mundial de exportadores de maní blancheado.
El girasol también consolidó su protagonismo, con 1,7 millones de toneladas exportadas, especialmente en forma de aceite. Su destino principal es Europa, donde se valora su bajo contenido de grasas saturadas y su uso en productos premium.
El algodón, por su parte, mostró un salto destacado. En 2024, las exportaciones crecieron 160%, impulsadas por la demanda asiática y una recuperación de la producción en el norte argentino. Las provincias de Chaco, Santiago del Estero y Formosa explicaron gran parte de ese repunte.
Estos cultivos industriales tienen múltiples aplicaciones: el maní en alimentación, snacks y aceite; el girasol en aceites y biocombustibles; el algodón en la industria textil. Su inserción en mercados diversificados permite reducir la dependencia de la soja y los vaivenes de sus precios.
Sin embargo, el escenario externo acaba de incorporar una nueva variable: el expresidente Donald Trump anunció un paquete arancelario que incluye un 10% a importaciones de países como Argentina, México y Vietnam. Las medidas se interpretan como una respuesta proteccionista frente al avance comercial chino.
Aunque no afectan directamente a todos los productos agroindustriales, sí generan incertidumbre en cadenas de valor como la del maní y el aceite de girasol, cuyas colocaciones en EE.UU. podrían enfrentar mayores costos.
Desde el gobierno argentino, Javier Milei expresó su disposición a adecuar la normativa nacional a la propuesta de «aranceles recíprocos» impulsada por Trump. Esta postura busca preservar la alianza política sin cerrar del todo las puertas al comercio bilateral.
Empresarios del sector manisero -como los nucleados en la Cámara Argentina del Maní- señalan que el 25% de sus exportaciones tiene como destino Estados Unidos, por lo que seguirán de cerca la evolución de las nuevas medidas.
Al mismo tiempo, crecen las expectativas en torno a mercados alternativos como India, el sudeste asiático, África del norte y Europa del Este, donde los productos argentinos compiten bien en precio y calidad.
Los analistas coinciden en que, ante un contexto más proteccionista, la clave está en aumentar el valor agregado, mejorar la trazabilidad y sostener acuerdos sanitarios que garanticen el acceso preferencial a nuevos destinos.
Argentina, en definitiva, tiene en sus cultivos industriales una oportunidad concreta de diversificación y generación de divisas. Pero deberá combinar diplomacia, tecnología y capacidad de adaptación para sortear los nuevos desafíos del comercio global.





