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Entre la esperanza climática y el freno económico: un trigo que busca recuperar terreno

La campaña de trigo 2024/25 se perfila con luces y sombras. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta que la superficie sembrada alcanzará las 5,9 millones de hectáreas, un número que replica el del ciclo anterior pero se ubica un 6,9% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. El dato refleja una intención de siembra que se sostiene a pesar de los condicionantes climáticos y económicos, aunque con márgenes ajustados y decisiones en suspenso.

En esta etapa preliminar, las condiciones climáticas parecen jugar a favor. Las lluvias registradas durante marzo y abril, producto de la activación tardía del fenómeno “El Niño”, reabastecieron los perfiles de humedad en buena parte del país. Esta mejora es clave para regiones como el oeste del área agrícola, que venía de varias campañas con sequías severas y retrocesos productivos marcados.

Allí donde el trigo había perdido terreno, hoy reaparece como opción de cobertura y manejo sustentable. No solo por su valor como grano comercial, sino también por su función forrajera y por su rol en la rotación de cultivos. Para muchos productores, se vuelve una herramienta de refinanciamiento en un escenario de alta exigencia financiera.

Pero la esperanza que despierta el clima se topa con un freno económico difícil de esquivar. El precio internacional del trigo, especialmente en la plaza de Kansas, cayó un 32% en el último año y un 14% respecto al promedio quinquenal. En paralelo, los costos internos se mantuvieron altos o incluso aumentaron, complicando la ecuación de rentabilidad.

A nivel local, el precio FOB a cosecha mostró una mejora reciente, trepando a 230 dólares por tonelada tras una recuperación del 10%. Sin embargo, esta suba no logra compensar la suba de costos, particularmente en fertilizantes y agroquímicos. Según el informe, la urea subió 23% interanual y el fosfato diamónico un 5%, mientras que los herbicidas también se encarecieron un 5%.

Esta presión sobre los costos hace que hoy se necesiten 4,55 toneladas de trigo para comprar una tonelada de fosfato y 3,22 toneladas para una de urea, valores por encima del promedio de los últimos cinco años. En combustible y herbicidas, las relaciones insumo-producto también se deterioraron entre 16% y 17%, generando un panorama restrictivo para quienes dependen de insumos externos.

En las regiones del NOA y NEA, donde el trigo suele cumplir un doble propósito -cobertura y posible cosecha-, las mejoras hídricas podrían alentar una leve recuperación del área. Aunque su aporte nacional es marginal, tienen valor como zonas “primicia” que marcan el ritmo inicial de la campaña.

El centro-oeste agrícola, en cambio, tiene una oportunidad concreta de recuperación tras años de retracción. Allí, el trigo vuelve a presentarse como barrera frente a la erosión del suelo y como elemento esencial en la sustentabilidad de los planteos agrícolas.

Las zonas núcleo -norte y sur- encaran la campaña con prudencia. El alto costo de producción y la previsión de un año “Niña” inclinan la balanza hacia barbechos largos, en busca de preservar humedad para los cultivos de verano. Es una apuesta al maíz o la soja que, por ahora, resta superficie al trigo.

Entre Ríos, por su parte, mantiene una dinámica condicionada por suelos con escasa capacidad de retención de agua. Allí, la decisión de sembrar trigo está sujeta a la humedad del momento. El área podría sostenerse, pero difícilmente crecer bajo las condiciones actuales.

En el sur del área agrícola, bastión histórico del trigo y la cebada, la competencia por el área es directa. La mejora reciente en las reservas hídricas permite proyectar una recuperación parcial de hectáreas resignadas por la sequía, aunque con menor intensidad tecnológica. La cebada, por su cosecha anticipada, sigue ganando terreno.

El factor climático sigue siendo incierto. Si bien las lluvias otoñales fueron alentadoras, las proyecciones para el invierno marcan una transición hacia un evento “La Niña”, con lluvias por debajo del promedio en gran parte de la región pampeana. Solo el NOA se perfila con precipitaciones por encima de lo habitual.

En el mercado internacional, el trigo argentino compite con desventajas. Rusia exportó un volumen récord de 52 millones de toneladas y desplazó al cereal nacional de mercados clave como Brasil. El exceso de oferta global sigue presionando los precios y limita la capacidad de recuperación del cultivo local.

Desde una mirada de desarrollo industrial, la pérdida de protagonismo del trigo impacta más allá del campo. Afecta a la industria molinera, a la exportación y a la generación de empleo en toda la cadena agroindustrial. Revertir este escenario requiere políticas activas y estímulos que generen condiciones competitivas para el cultivo.

El próximo 9 de mayo, en el Congreso “A Todo Trigo”, se presentarán las proyecciones oficiales de producción, exportaciones y producto bruto. Será una instancia clave para que el sector agroindustrial y las autoridades definan líneas de acción que permitan recuperar superficie, fortalecer la cadena y aprovechar el potencial estratégico del trigo argentino.

Ramallo: cuestionan un nuevo cobro al transporte pesado que encarece la logística

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) cuestionó el esquema de cobros implementado por la Municipalidad de Ramallo sobre el tránsito pesado que utiliza el denominado Acceso Sánchez, una vía de 5,1 kilómetros que conecta la Ruta Nacional 9 con el parque industrial y el Puerto de San Nicolás. El reclamo empresario apunta a la instalación de pórticos tecnológicos vinculados con la Licitación Pública N° 3/25. Según la CAC, las tarifas llegan hasta $37.000 por el pesaje dinámico y suman otros $25.000 por el ingreso a determinados predios. La entidad sostiene que el problema se agrava porque no existen

La tijera fiscal impacta de lleno en la infraestructura y las obras clave para las industrias provinciales

Las transferencias no automáticas acumuladas a las provincias registraron un desplome del 63,1% real en los primeros ocho meses de 2026, lo que pone en jaque la continuidad de obras estratégicas para la competitividad industrial de las economías regionales. El recorte en las partidas de capital acumuladas alcanzó un 45,2% real, un dato de fuerte alarma para el entramado productivo. Estas asignaciones resultan vitales para financiar la infraestructura vial, energética y logística que abarata los costos de transporte de las fábricas. En agosto, el rubro de transferencias de capital destinó apenas $12.894 millones para todo el país, reflejando la marcada

Los sectores energéticos y las exportaciones sostienen a la industria siderúrgica

La producción de acero crudo alcanzó las 377.500 toneladas durante el mes de julio, volumen representó un incremento del 9% en comparación con junio, según informó la Cámara Argentina del Acero. En la medición interanual, el sector exhibió una fuerte expansión del 15,3%. Asimismo, en el acumulado de los primeros siete meses del año, la actividad registró un crecimiento positivo del 10,7%. Por el contrario, la producción de laminados planos y no planos sumó 319.200 toneladas, anotando un leve retroceso del 0,8% mensual. Pese a esta caída puntual, la cifra se ubicó un 15% por encima de julio del año

La UIA reclamó a ARCA medidas urgentes para aliviar la situación de las pymes

La Unión Industrial Argentina (UIA) reclamó a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) nuevas medidas para aliviar la situación financiera de las pymes industriales, en un escenario marcado por la caída de la actividad y del empleo. El planteo fue analizado durante la reunión de la Junta Directiva de la entidad fabril, que abordó la coyuntura económica, la agenda tributaria y la situación de los distintos sectores productivos. La UIA valoró la reapertura del régimen de facilidades de pago establecido por la Resolución General 5875/2026, que incorpora obligaciones vencidas hasta el 30 de junio de este año y

Créditos en dólares: el peligro de revivir una trampa histórica

es correcto lo del El Banco Central de la República Argentina (BCRA) adecuará el marco regulatorio para ampliar las financiaciones en moneda extranjera otorgadas por el sistema financiero. La medida busca utilizar los depósitos en dólares para canalizarlos hacia la inversión privada y la actividad económica. Para la industria nacional, golpeada por la recesión y la caída en el consumo interno, la promesa de financiamiento siempre resulta atractiva. Sin embargo, abrir el crédito en dólares a tomadores que no generan divisas enciende señales de alerta por los precedentes históricos del país. La norma prevé que hasta un 15% de los