La evolución del salario en Argentina confirma una tendencia preocupante: la pérdida de poder adquisitivo no es un fenómeno reciente, sino un proceso acumulado que se extiende desde 2017 y que, en los últimos meses, mostró un nuevo deterioro, especialmente en el sector público.
Según un informe del consultor Nadin Argañaraz, en febrero de 2026 los salarios privados registrados crecieron 2,4% nominal, mientras que la inflación fue del 2,9%. En el sector público, el aumento fue del 2,3%, también por debajo de la suba de precios.
En términos interanuales, la inflación alcanzó el 33,1%, lo que se tradujo en una caída real de los salarios en todos los segmentos. El sector privado registrado perdió 4,1% en términos reales, mientras que el sector público nacional retrocedió 8,8% y el provincial 2,1%.
La perspectiva de largo plazo es aún más elocuente. Si se toma como referencia el año 2017, último pico de poder adquisitivo, el salario privado formal acumula una caída cercana al 20%. En el caso del sector público, la pérdida asciende a aproximadamente el 35%.
Medido en términos más concretos, el deterioro equivale a una pérdida de ingresos significativa. En los últimos 98 meses, un trabajador privado formal resignó el equivalente a 16,2 salarios mensuales de 2017, mientras que un empleado público perdió 21,8 salarios, casi dos años completos de ingresos.
El análisis de los últimos 27 meses, que abarca desde noviembre de 2023, muestra una dinámica diferenciada entre sectores. Los salarios privados registrados se ubican 3,5% por debajo en términos reales respecto de ese momento.
En contraste, el sector público sufrió un ajuste mucho más pronunciado. En promedio, los salarios están 18,3% por debajo en términos reales, con una caída particularmente fuerte en el ámbito nacional, donde el retroceso alcanza el 37,2%.
En el nivel provincial, la contracción fue menor, aunque igualmente significativa. Los salarios se ubican 10,3% por debajo en términos reales, luego de una recuperación parcial durante 2025 que no logró consolidarse.
Cuando se mide la pérdida en términos acumulados, los números vuelven a marcar diferencias. En los últimos 27 meses, un trabajador privado formal perdió menos de un salario mensual promedio de 2017.
En el sector público, en cambio, las pérdidas son mucho más profundas. Un empleado nacional resignó el equivalente a 7,7 salarios mensuales, mientras que el promedio del sector público se ubica en 4,5 salarios y el nivel provincial en 3,1.
La incidencia del ajuste reciente dentro del deterioro total también resulta reveladora. En el sector privado, los últimos 27 meses explican apenas el 6% de la pérdida acumulada desde 2017.
En el caso del sector público, ese mismo período concentra el 21% de la caída total, lo que sugiere que la estrategia de reducción del déficit fiscal tuvo un impacto directo y significativo sobre los ingresos reales de los trabajadores estatales.




