Por Federico Clarat
“Los parques industriales son claves para el desarrollo regional y territorial”, afirma Sergio Drucaroff, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba y ex subsecretario de Compre Argentino y Desarrollo de Proveedores. Su mirada sobre estos espacios productivos no es meramente conceptual: pone el foco en los problemas concretos que enfrenta hoy el modelo argentino de parques y también en las oportunidades que ofrecen.
“Como activos para la competitividad, favorecen la reducción de costos logísticos, optimizan la eficiencia productiva de las pymes que se instalan en ellos y permiten una planificación estratégica de la demanda energética y la sostenibilidad ambiental”, detalla Drucaroff en diálogo con este medio.
Sin embargo, advierte que la ocupación industrial dentro de los parques sigue siendo baja. “En Argentina, menos del 15% de las industrias están radicadas en estos espacios, lo que limita sus beneficios competitivos”, señala. Y explica que “en algunas regiones, esto se debe a que los parques existentes no cumplen con la demanda de servicios locales, mientras que en otras es necesario desarrollar nuevos para satisfacer la demanda de lotes”.
Mapa de los parques más importantes
Buenos Aires es la provincia con mayor cantidad de parques industriales. Su ubicación estratégica, combinada con infraestructura de rutas y puertos, la consolida como un nodo clave para la producción y la logística nacional. Entre sus parques más relevantes se encuentran el Parque Industrial Pilar (con fuerte presencia automotriz, alimentaria y electrónica), el Parque Industrial General Pacheco (automotriz), el Parque Industrial Morón (metalúrgica y electrónica) y el Parque Industrial Bahía Blanca, donde predomina la petroquímica y la energía.
En Córdoba, el perfil industrial se sostiene sobre la base automotriz, la maquinaria pesada, la agroindustria y la tecnología. El Parque Industrial Córdoba alberga la planta de Fiat y empresas del rubro tecnológico; Río Cuarto es un centro agroindustrial destacado y Alta Gracia apuesta por la electrónica.
Santa Fe, con acceso logístico privilegiado por el río Paraná, concentra parques con foco en agroindustria, maquinaria agrícola y productos químicos. Sobresalen el Parque Industrial Santa Fe, el Parque Rosario, de fuerte perfil agroexportador y logístico, y el Parque Industrial Reconquista, orientado a la maquinaria y la agroalimentación.
Mendoza, con su histórica vocación agroindustrial, posee parques dedicados principalmente a la producción de alimentos y vinos. El Parque Industrial Mendoza y el Parque Maipú son ejemplos claros, con empresas ligadas a la vitivinicultura, maquinaria y tecnología.
En Tucumán, el Parque Industrial Tucumán y el de Aguilares aportan al desarrollo textil, agroquímico y agroindustrial de la región noroeste. La industria azucarera, el bioetanol y el limón también forman parte del entramado productivo local.
Salta sostiene su perfil minero, agroindustrial y químico en el Parque Industrial Salta y en el Parque General Güemes, que además tiene una localización estratégica para exportaciones hacia Bolivia y Chile.
Chaco, dentro de la región NEA, enfoca sus parques en la agroindustria, los textiles y la madera. Resistencia y Sáenz Peña concentran la mayor actividad industrial en esos rubros.
Misiones aprovecha sus recursos naturales para el desarrollo de la industria maderera y alimentaria, con epicentro en el Parque Industrial Posadas.
Río Negro tiene como pilar la agroindustria, especialmente la fruticultura. El Parque Industrial General Roca funciona como base productiva vinculada a los valles frutales.
Neuquén está fuertemente asociado a la producción de petróleo y gas, con los parques de Neuquén capital y Centenario como puntos neurálgicos, aprovechando la cercanía con Vaca Muerta.
En Chubut, la actividad industrial gira alrededor del petróleo y la minería. El Parque Industrial Comodoro Rivadavia es el centro de operaciones más importante de la provincia.
San Juan mantiene un fuerte perfil minero y metalúrgico, con el Parque Industrial San Juan como referencia en la actividad.
En San Luis, Villa Mercedes combina la producción automotriz, la maquinaria y los alimentos en su parque industrial más relevante.
La Pampa, caracterizada por la agroindustria y la maquinaria agrícola, tiene en Santa Rosa su parque más representativo.
Entre Ríos aporta con agroindustria, madera y alimentos, especialmente en el Parque Industrial Paraná.
Catamarca también se suma a la minería y los textiles, con su parque industrial provincial como espacio productivo.
Jujuy, por su parte, combina producción textil y agroindustrial en el Parque Industrial San Salvador.
Formosa desarrolla su agroindustria y textil en el Parque Industrial Formosa, mientras que Santiago del Estero concentra agroindustria, maquinaria y textil en su parque provincial.
La Rioja se especializa en producción textil y de alimentos, con su parque industrial como plataforma para esas actividades.
Corrientes posee parques industriales como el de Santa Rosa y Corrientes Capital, enfocados en agroindustria, madera y alimentos, sectores claves de su economía regional.
Tierra del Fuego, con el régimen de promoción vigente, concentra su producción en electrónica, autopartes y textiles, especialmente en las zonas industriales de Río Grande y Ushuaia, donde operan algunas de las principales plantas de ensamblaje del país.
Santa Cruz, con perfil minero, petrolero y pesquero, cuenta con la Zona Industrial de Puerto Deseado y el Parque Industrial Río Gallegos.
Finalmente, CABA, si bien no tiene parques industriales tradicionales, sí posee el Distrito Tecnológico de Parque Patricios, que concentra empresas de software, tecnología y electrónica, con beneficios fiscales y de promoción para nuevas radicaciones.
«Una herramienta de ordenamiento»
Drucaroff también recordó cómo operaba el Programa de Parques Industriales a nivel nacional. “Funcionaba como una herramienta de ordenamiento, considerando la coexistencia de provincias con y sin legislación específica sobre parques industriales. Su objetivo era elevar los estándares mínimos en infraestructura, servicios, sustentabilidad ambiental y gestión interna, permitiendo así el acceso a beneficios mediante su reconocimiento en el Registro Nacional de Parques Industriales (RENPI)”, explicó.
Entre los incentivos que destacaba el programa, figuraban los Aportes No Reembolsables (ANR) para obras de infraestructura y financiamiento para proyectos de radicación o ampliación de pymes en parques industriales reconocidos por el RENPI, eliminado por el gobierno de Javier Milei a fin de año, junto al Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales
“El camino, sin duda, es que los gobiernos locales, en el marco de su política industrial, impulsen un crecimiento ordenado y alineado con las necesidades del sector, promoviendo además el financiamiento que requieren las empresas para trasladarse y radicarse”, sostuvo Drucaroff.
Y concluyó: “Si bien los incentivos fiscales para nuevas radicaciones son clave, deben complementarse con políticas de financiamiento a bajo costo que faciliten el acceso de las pymes. También es necesario mejorar la conectividad y el acceso a servicios energéticos (agua, gas, electricidad) e infraestructura vial para responder a la demanda productiva”.





